El martes 10 de noviembre, la segunda entrega del grupo Kingdom para la sección “Cultura” del diario Perú.21 vio la luz, de manera abrumadoramente desafortunada. Benjamín Guadamur fue el encargado de redactar el texto titulado “Planeta Hulk”, que más que un artículo resultó siendo una catástrofe devastadora, que no dejó en pie ni una sola de las expectativas que inicialmente se guardaron hacia este novedoso proyecto. Más aún, lo que queda son sólo escombros de mi ingenuo optimismo, el cual ahora puedo rememorar únicamente con mueca sardónica.
Bien podríamos partir de la afirmación de que “Planeta Hulk” es una parrafada abiertamente inconsistente. De hecho, es eso lo que salta instantáneamente a la vista, tras revisar aquella cronología confeccionada ex-profeso con un tono infantil, que en más de una ocasión roza los límites del ridículo, y que, si acaso leída en voz alta, se alza como un monumento a todo lo que no debería ser la crítica historietística. Pasando con descaro de todo cuidado estilístico y del más elemental precepto de análisis, lo que el grupo Kingdom nos ofrece en esta segunda entrega es un atentado contra la buena imagen y la intelectualidad del medio.
¿Hasta cuándo la prensa historietística seria permanecerá fuera del alcance del público en general? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, para presenciar finalmente un cambio de rumbo en la crítica “especializada”? Lamentablemente, estas son interrogantes que al parecer nos seguirán atormentando, mientras la inmadurez sea la base sobre la cual se edifique la estructura entera de este enfoque inofensivo y desatinado.
Mucho se habla del afán publicitario. Se dice que este aspecto es el más reprochable del espacio de Kingdom en Perú.21. Personalmente, no lo creo así. De hecho, es natural que se impulsen los productos de la casa, a través de las secciones regulares del diario. El problema es otro: uno que jamás se resolverá por medio de frases como “Hulk y su grupo de rebeldes viaja por el mundo de Sakaar, y enfrentan a Caiera, una guerrera. Pero el Rey Rojo traiciona a su ejército, lanzando su arma máxima: las púas parásitos, que infectan todo lo que tocan.” ¿Realmente es posible pensar que líneas como estas pueden generar el más vano interés en el público ajeno al medio? Lo único que nos queda claro, tras analizarlas, es que cada día nacen nuevas formas de subestimar a los lectores, y que no todo lo que se nos presenta bajo la etiqueta de “Cultura” es realmente nutritivo.
Negar con la cabeza resulta, a estas alturas, una actividad inútil. Lo único que nos queda, a quienes aún nos interesa, es persistir en nuestra lucha por dotar a la historieta de una visión crítica, despojada de cualquier viso de banalización jibarizante y descomunalmente vergonzosa.
Gracias, por hacernos caer en la cuenta de que la responsabilidad de una eventual reivindicación del arte secuencial recae grandemente en los espacios virtuales de análisis y difusión, así como en las opiniones de los fanáticos verdaderamente conscientes. Gracias, por alimentar nuestra tenacidad, y por revelarnos tácitamente que sólo mediante la cooperación podemos alcanzar resultados concretos.
Y, sí: es curioso, el desencanto.
La blogósfera no perdona:
Guido Cuadros lanza sus dardos, desde Cómic Apocalipsis.
Proponer tu RSS para Últimas Noticias
Otros Reportajes:
Shueisha y Microsoft por el manga virtual »
Los más comentados:
Lady Oscar: Más que un guardia real, una mujer enamorada (5)
La famosa serie Bakugan Battle Brawlers llega en Febrero a España (4)
Sin City: Un cómic oscuro, un film de suspenso y juego de pura acción (3)
Spiderman: El héroe de todos (3)
Candy Candy: Una chica pecosa nada común (2)



Estás en:



